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Cinco años de sombras y luces: La evolución de la violencia de género en la mirada latinoamericana

  • Foto del escritor: Lizeth Ramon Jaramillo
    Lizeth Ramon Jaramillo
  • 27 mar
  • 3 Min. de lectura

Hablar de violencia de género (VG) en América Latina es adentrarse en una realidad compleja que no se puede reducir a una sola cifra. Con mi colega Claudia Sámano-Robles, nos propusimos observar qué ha cambiado en la mentalidad de nuestra región en un periodo crucial: los cinco años que separan a 2018 de 2023.

Lo que encontramos en este análisis de 18 países es un mapa de contrastes, donde los avances en la conciencia social conviven con sombras que parecen profundizarse.


El entorno que nos rodea: Un enfoque integral

Para entender estas percepciones, no miramos los datos de forma aislada. Utilizamos el Modelo Ecológico Social, que nos permite ver cómo el entorno de una persona influye en su visión del problema. No es solo lo que ocurre en casa; es cómo influye el miedo a caminar por la calle o la confianza que tenemos (o no) en que el gobierno nos proteja (nivel comunitario).


Las sombras: Donde la preocupación crece

A pesar de ciertos discursos de mejora, los datos nos muestran señales de alerta en puntos específicos de la región. Entre 2018 y 2023, la percepción de la violencia contra las mujeres como un problema "muy serio" no disminuyó en todas partes; de hecho, aumentó en países como Brasil, Perú y El Salvador.

Además, detectamos una tendencia preocupante: para 2023, el miedo a la violencia de género se entrelazó mucho más con el miedo general a ser víctima de cualquier crimen. Esto sugiere que, en la mente de muchos latinoamericanos, la violencia de género ya no se ve como algo "doméstico" o separado, sino como una parte central de la inseguridad que azota a nuestras sociedades.


Las luces: El valor de la visibilidad

No todo son retrocesos. En 14 países de la región, la percepción sobre la gravedad de la violencia de género mostró descensos, con casos notables como Colombia y República Dominicana. Esto no significa necesariamente que la violencia haya desaparecido, sino que las dinámicas de percepción están cambiando, posiblemente impulsadas por una mayor visibilidad del tema y cambios en el entorno social post-pandemia.

Los datos como puente hacia el cambio

Este reporte no es solo un conjunto de cifras armonizadas; es una herramienta para entender que la violencia de género en América Latina es un fenómeno vivo, profundamente entrelazado con la crisis de seguridad y la desconfianza institucional que marca nuestra época.

Al poner este análisis a disposición de la comunidad, mi colega Claudia y yo buscamos que la lucha por políticas públicas más efectivas no se base en suposiciones, sino en evidencia sólida, comparable y transparente. Solo al comprender cómo las sociedades perciben y evalúan la violencia, podremos empezar a transformar esas "sombras" en respuestas institucionales con luz propia.

La realidad de estas cifras se vive día a día en nuestras calles y hogares. Por ello, me interesa mucho conocer tu perspectiva: ¿Cómo ha evolucionado la percepción de seguridad en tu entorno cercano en estos últimos cinco años? Te invito a compartir tus reflexiones en los comentarios para seguir construyendo una comunidad informada y crítica.



Referencia para citar el estudio:

Si encuentras útiles estos datos para tu propia investigación o proyectos de incidencia, te invitamos a consultar y citar nuestro reporte completo en Frontiers in Psychiatry:

Samano-Robles, C., & Ramon-Jaramillo, L. (2026). Data Report: Perceptions about gender-based violence in Latin America 2018 and 2023. Front. Psychiatry 17:1758551. doi: 10.3389/fpsyt.2026.1758551

 
 
 

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